Neumonía: ¿cómo tratarla naturalmente?

Escrito por: loris vitry (entrenador holístico)
Validado por: Cathy Maillot (Osteópata)


Precaución: Si tiene alguna pregunta o inquietud médica, hable con su médico. Incluso si los artículos en este sitio se basan en estudios científicos, no reemplazan el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.



La neumonía es una afección del tracto respiratorio inferior.

Es causada por la inflamación de los alvéolos en uno o ambos pulmones.

Es una enfermedad que afecta principalmente a lactantes, niños y ancianos.

La neumonía se acompaña en la mayoría de los casos de fiebre, tos, escalofríos, pero sobre todo dificultad para respirar.

Puede ser una causa importante de estrés.

Su evolución llena de pus los alvéolos pulmonares, por lo que puede ser mortal y requiere un tratamiento específico.

¿Cuáles son las soluciones naturales para hacer frente a la neumonía?

Le estamos dando ideas en este artículo.

El uso de los aceites esenciales

Los aceites esenciales son conocidos por su eficacia en muchos tratamientos.

También están involucrados en el alivio de la neumonía.

De hecho, gracias a su contenido en 1,8-cineol, presentan ventajas para la limpieza de los pulmones.

Son potentes bactericidas capaces de combatir los síntomas de la neumonía.

Sin embargo, no es un aceite cualquiera.

Te recomendamos:

  • aceite esencial de pino;
  • aceite esencial de laurel;
  • aceite esencial de ajowan;
  • aceite esencial de inule;
  • y aceite esencial de Nigella.

Los dos primeros son favorables para la inhalación.

Para ello, vierte unas gotas de uno de los dos aceites en un recipiente con agua caliente.

Luego coloque su cabeza sobre el recipiente y destape la cabeza con una toalla.

Inhala el vapor durante unos 10 minutos dos o tres veces al día durante dos semanas.

Los otros aceites son más favorables para el masaje.

Haz una mezcla de todos estos aceites en una botella, luego agítala para crear la sinergia.

Posteriormente, aplicarás de 6 a 8 gotas de la solución en tu pecho para el masaje.

El masaje se puede realizar de 4 a 6 veces al día durante dos semanas.

El tratamiento de ajo y jengibre

El ajo y el jengibre son dos remedios comunes y muy efectivos para tratar infecciones.

El ajo es un excelente aliado para el tratamiento de la neumonía.

No solo depura las vías respiratorias, sino que también interviene en la eliminación del neumococo, que es la bacteria responsable de la neumonía.

La propiedad bactericida se imparte al ajo por la alicina que contiene.

Por lo tanto, le recomendamos que consuma de 4 a 6 cápsulas por día hasta que se sienta mejor.

Puedes comerlo crudo o agregarlo a tus comidas.

En cuanto al jengibre, es una alternativa al ajo.

Es conocido por sus propiedades antivirales.

Licua la mucosidad y acelera el proceso de recuperación.

El jengibre también se consume en las comidas, en forma de té o jugo de frutas.

El té sigue siendo una mejor opción y para hacerlo:

  • pelar un trozo de jengibre de 2 o 3 cm de tamaño;
  • ponlo en una taza;
  • calentar agua, verterla en la taza;
  • y déjalo reposar durante unos quince minutos.

Tu té está listo y puedes beberlo lentamente.

Beba de 3 a 4 veces al día hasta la recuperación.

El consumo de jengibre en forma de té no tiene efectos secundarios.

Por lo tanto, puede ser consumido tanto por niños como por mujeres embarazadas.

la cataplasma de arcilla

La receta de la vieja abuela, la cataplasma de arcilla, sigue siendo un remedio natural sencillo y muy eficaz.

Es un clásico reconocido para el tratamiento de infecciones.

Su preparación se realiza de la siguiente manera.

  • Mezcla la arcilla con agua fría hasta obtener una pasta.
  • Añadir unas gotas de vinagre.
  • Extender la mezcla sobre una gasa.
  • Dobla la gasa y aplícala en el pecho.
  • Cubre el área con un paño de algodón.
  • Luego dejar actuar durante media hora a una hora.

Solo quitarás la cataplasma después de que la arcilla se haya secado por completo.

Además, recomendamos una cataplasma caliente.

Es ideal para regenerar y revitalizar órganos.

Sin embargo, su uso requiere algunas precauciones.

  • Sin contacto con metales.
  • No utilice agua del grifo, sino agua de manantial.
  • No guarde la arcilla después de su uso.

Sugerimos agregar unas gotas de aceite esencial a su cataplasma, para un efecto aún mayor.

Infusión de té de hierbas

Durante mucho tiempo, las plantas han sido los primeros remedios para tratar todo tipo de enfermedades.

A pesar del advenimiento de la medicina moderna, todavía se reconocen como un posible método para disminuir los síntomas de la neumonía.

El rábano picante es la hierba más recomendada para ayudar en el tratamiento de la neumonía,

Es ideal para el tratamiento de afecciones pulmonares y respiratorias.

Su uso consiste en consumirlo en forma de tisana.

Remoja de 15 a 30 g de esta planta en agua tibia y bebe de dos a tres tazas al día.

Es una ayuda útil para acompañar la recuperación de los niños que padecen neumonía.

Come muchas fresas, guayaba y tomates.

Aquí hay tres frutas que todos conocemos y amamos.

Las fresas, las guayabas y los tomates son alimentos ricos en vitamina C.

Estos fortalecen las defensas del organismo y ayudan a combatir las infecciones virales y bacterianas.

Al igual que el ajo, estos frutos también intervienen en la eliminación del neumococo.

Si puedes encontrar estas frutas, puedes optar por la zanahoria.

La zanahoria es rica en vitamina A, y es muy beneficiosa para la limpieza de los pulmones.

Muchos nutricionistas también lo recomiendan.

Tienes la opción de consumirlo crudo o hacerlo un jugo.

Báñese regularmente

Si la neumonía provoca dificultades para respirar, un baño puede ayudarte a atenuar este síntoma.

Un baño tibio será útil para facilitar la respiración.

Puedes añadir una infusión de:

  • sabio;
  • tomillo;
  • brotes de pino;
  • o eucalipto.

Mejor aún, puedes hacer unos minutos de ejercicio físico antes de bañarte; por lo tanto, estimulas el sistema inmunológico más rápido.

En resumen, la neumonía es una condición que va mucho más allá de un simple resfriado.

Es una enfermedad que afecta a los pulmones y, por tanto, a las vías respiratorias.

Sus causas y síntomas son muchos.

Sin embargo, las ayudas presentadas anteriormente son las mejores para ayudarlo a acelerar la recuperación.

Sin embargo, es fundamental respetar las dosis y precauciones prescritas.


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